Desde el comienzo de la historia humana, personas de todas las culturas y sistemas de creencias han mirado al cielo en busca de sentido. El movimiento de los cuerpos celestes y su relación con nuestras vidas humanas ha sido el principal objeto de estudio de la astrología durante miles de años. La práctica ha inspirado admiración y devoción, y nos ha permitido profundizar en nuestro propio conocimiento y en el del mundo que nos rodea. Si bien los horóscopos modernos pueden ser la forma más familiar de conocimiento astrológico, su linaje se remonta a los antiguos babilonios, egipcios y griegos. Como la autora Andrea Richards relata en Astrology, el segundo volumen de la serie Biblioteca de Esoterismo de TASCHEN, astronomía y astrología fueron ciencias hermanas: la cámara del rey de la Gran Pirámide de Guiza se construyó de manera que estuviese alineada con las constelaciones, expertos persas supervisaron algunos de los primeros observatorios e incluso Galileo hizo horóscopos para los Medici.
