La fama y el éxito logrados por The Rolling Stones en sus casi 60 años de carrera no tiene parangón; sus riffs más famosos y sus letras más pegadizas están grabadas de forma indeleble en nuestra memoria colectiva. Con su fascinante presencia dentro y fuera del escenario, los Stones establecieron el estándar de cómo una banda de rock debe sonar, posar, hacerse notar y comportarse. Fueron los primeros en comprender instintivamente que la apariencia era tan importante como la música, y que la fotografía tenía un papel vital en la promoción de esa imagen. “La ropa y el cabello son siempre perfectos”, describe la escritora Lucy Sante. “Se interpretaban a sí mismos, pero con una sutileza tan consistente que sabías que eran instintivamente conscientes de la presencia de la cámara y de lo bien que se verían en las fotos.”